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Eres lo que haces... cuando están mirando

En Corea algunas personas decidieron ponerse ante una cámara y ante montones de comida. Estas emisiones en streaming de sus comilonas fueron abrazadas con entusiasmo, y desde 2011 este fenómeno comenzó a conocerse como muk-bang.

Algunos traducen muk-bang como food-porn, y ahí es donde se nos presenta el punto de inflexión. Frente al food-porn, que se centra en el objeto, en la presa, el muk-bang se regocija en la acción y en compartirla contigo.

Parece haber detrás de esta práctica (y otras muchas que podrían sustituirla como ejemplo) la necesidad de conexión. En esta sociedad neoliberal compartir el tiempo con otros se hace difícil y se hacen necesarias otras formas de relación. Como comemos solos, lo hacemos ante otros o ante la imagen de otros, para simular esa compañía.

Lo performativo se convierte en centro y la puesta en escena y la narrativa se fusionan para conseguir, como contaba Paula Sibilia en #visionaUIMP, ser espectacular y auténtico a la vez y constantemente. No somos lo que hacemos sino lo que somos vistos haciendo.

Porque no sirve de nada sudar en el gimnasio si no hay un #instafitness , estar cerca de una cámara y no hacer un photobomb, el sexo sin #aftersex... debemos ser protagonistas, relatores y testigos de nuestras pequeñas azañas.

Los límites de lo performativo, selfies mientras conduces.

 

¿Y tú qué haces cuando te haces selfies?, ¿comes?, ¿corres?, ¿saltas?, ¿bailas? Muéstranoslo compartiendo tu selfie con la etiqueta #yoymiselfie y te incluiremos en nuestra exposición Yo, me,mí, contigo.

Comienza Te voy a contar mi vida: el cine dentro del cine en Hecho

Esta noche, a las 22h en el Cine Municipal de Hecho, comienza el ciclo Te voy a contar mi vida: el cine dentro del cine con la proyección de La noche americana de François Truffaut.

El rodaje de la película tropieza con una serie de dificultades que afectan tanto a los miembros del equipo como al propio proyecto. Protagonizada por  el mismo Truffaut, en ella el director lucha por terminar su obra mientras hace frente a un sinfín de crisis personales y profesionales. Como él mismo diría: "El rodaje de una película puede compararse con el trayecto en Diligencia por el Oeste. Al principio, todos esperan hacer un viaje estupendo, pero pronto empiezan a preguntarse si lograrán llegar a su destino".

 

Por otra parte, el 11 de diciembre (también a las 22h en el Cine Municipal de Hecho) veremos Gabor, de Sebastián Alfie.

 

En las próximas semanas el ciclo pasará por otros municipios Benasque con Mapa de León Siminiani el sábado 19 de diciembre y Recuerdos de Woody Allen el domingo 20. En enero estaremos en Boltaña viendo The Juan Bushwick Diaries de David Gutiérrez Campos el sábado 16 y Ocho y medio de Federico Fellini el domingo 17.

Consulta toda la información en la web y descarga el folleto.

Su selfie está aquí

El fondo en el selfie muestra dónde estamos. Muchas veces es un entorno cotidiano, anodino e incluso vulgar; nos hacemos fotos en el baño, en el ascensor, en el coche,... Ese estar llega más allá del “toda foto es certificado de una presencia” de Barthes y se convierte en la expresión del ser-ahí arrojado a la realidad de lo cotidiano. Estamos aquí, en la vida, ahora.

Pero no todo es fenomenología y existencialismo, en ocasiones el selfie adquiere valor testimonial y más que con el dasein o el ser-para-otro tiene que ver con un cartográfico usted está aquí. Unos pies recortando el suelo, una sonrisa en Disneylandia, unos... ¿genitales recortando el paisaje?

El fondo puede ser el elemento más importante de un selfie, o al menos puede contar mucho más de lo que en principio puede parecer. Simon Ostrovski investiga para Vice News imágenes colgadas en redes sociales por soldados rusos para investigar la posible implicación de Rusia en la Guerra del Dombás: Selfie Soldiers: Russia's Army Checks in to Ukraine.

Porque los selfies delatan más de nosotros y nuestras circunstancias de lo que sospechamos.

"OH Dear...honey, i think they're about to blow up the plane. God help us."

Selfies en el avión. La autofoto, los prejuicios y la complicidad.

Y tú, ¿dónde te haces selfies? Enséñanoslo a través de nuestra convocatoria en Facebook.

 

Narciso y el selfie

En 2006 la revista Time declaró que Tú eras la persona del año.  En mayo de 2013 lanzaban un número dedicado a La Generación Yo Yo Yo. En poco más de un lustro habíamos pasado de cambiar el mundo colectivamente a convertirnos en narcisos embobados ante el reflejo digital. En este salto es fácil ver que la interpretación resulta superficial, simplista y un tanto maniquea. 

Sin embargo, lecturas similares son habituales cuando se habla de selfies. El selfie es el retrato de una sociedad absorbida por la cámara frontal del teléfono. El selfie es una enfermedad. El selfie es lo que nos faltaba tras el foodporn y el piestureo. El selfie se convierte en El amante de juguete: "El joven Narciso confundió su reflejo en el agua con otra persona. Esta extensión suya insensibilizó sus percepciones hasta que se convirtió en el servomecanismo de su propia imagen extendida o repetida. (...) Se había adaptado a su extensión de sí mismo y se había convertido en un sistema cerrado." (McLuhan, Marshall: Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano. 1964)

Ahora bien, McLuhan en ese mismo texto dice que: "Fisiológicamente, el hombre, en su uso normal de la tecnología, es constantemente modificado por ella a la vez que descubre un sinfín de maneras para modificarla a ella". Entonces el selfie quizás sea algo más que un síntoma de la decadencia de occidente, quizás responda a un impulso de contar quiénes somos que va desde un cazador en el mesolítico (#bisonte, #lanza, #workout) o un lazarillo en Tormes (#botijo, #agujero, #LOL) a nuestro timeline de Instagram.

Buscar quiénes somos, contarlo y mostrar quiénes querríamos ser. Ofrecemos en el selfie el reflejo de nuestro espejo, realizamos la mirada para asegurarnos de ser vistos tal y como queremos. Porque todos sabemos que el autorretrato y la autobiografía son géneros de ficción.

Joan Fontcuberta llama reflectograma a ese registro del espejo, una toma de control sobre la propia imagen. Como Narciso creamos la imagen de otra persona, una extensión de nuestro reflejo; pero en vez de generar un sistema cerrado insertamos la mirada de otros en el engranaje para alimentarlo.

En cierto modo es el paso del ser al estar, de mostrar una identidad estática con la foto de carnet escaneada en el perfil de Myspace a una identidad dinámica adaptada a la circunstancia en la que cabe el rostro, el gesto y la máscara.

Lady Gaga, los juegos de máscaras y el selfie con función de captcha (“demuestra que eres humana”).

Lady Gaga, los juegos de máscaras y el selfie con función de captcha (“Demuestra que eres humana”).

 

Y tú, ¿cómo te miras al espejo?, ¿cómo te representas en Internet? Muéstranos quién eres o quién dices ser a través de nuestra convocatoria en Facebook. Sólo tienes que añadir la etiqueta #yoymiselfie a tus imágenes.

Yo y mi selfie

Selfies, selfies everywhereLos selfies están por todas partes. En 2013 El Oxford Dictionary designaba selfie como palabra del año. En doce meses su uso había creido un diecisiete mil por ciento, y en 2001 ni siquiera existía. Pero, ¿por qué tanto alboroto por un neologismo que no significa más que autorretrato? Porque hay algo más.

Fundéu define selfi como "fotografía" que uno toma de sí mismo, solo o en compañía de otros, en general con teléfonos móviles, tabletas o cámaras web". Y la definición olvida un elemento esencial, que se comparte en alguna red social. El selfie es un autorretrato, y además es un conjunto de metadatos y es también una relación. 

¿Y por qué hacerse selfis? Dice McLuhan en Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano (1964) que "el hombre en seguida se siente fascinado por cualquier extensión suya en cualquier material diferente de él." El impulso que tuvo Robert Cornelius en 1839 para hacerse la primera autofoto es el mismo que vivimos nosotros. Con el selfie contamos quienes somos, qué hacemos, dónde estamos; y también quienes queremos ser, qué nos gustaría hacer, a qué lugar deseamos marchar. Queremos que se vea nuestro reflejo en el espejo.

Y es que la disponibilidad permanente de una cámara y una conexión ha facilitado que el autorretrato haya encontrado un hueco como expresión folklórica en una cultura globalizada de la imagen. La nueva práctica genera nuevas metodologías, estéticas o siginificados que no se ajustan necesariamente a los códigos de la fotografía ortodoxa como ocurre con otras artes populares y del mismo modo encontramos a menudo desdén desde las élites. Sin embargo los trasvases son comunes y cuando ojeamos selfies no podemos dejar de pensar en los juegos de espejos de Claude Cahun o los vidrios de Ana Mendieta o acordarnos de John Coplans ante el piestureo.

Lo reconocemos, nosotros tampoco dejamos de pensar en selfies, y como la presente edición del programa se centra en la imagen autobiográfica tampoco nos preocupa si estamos algo enfermos. Por eso en las próximas semanas analizaremos diferentes rasgos de esta práctica para intentar comprender mejor este género que tanto lugar ocupa en nuestras cabezas y en nuestros timelines.

Y como hablamos de imágenes, y de las que hacemos todos, queremos pedirte una ayuda. Comparte con nosotros tus selfis para poder abrir su código fuente, y con cada nueva entrega regalaremos libros (y alguna que otra sorpresa). Atención a nuestro Facebook para ver cómo participar.

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