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Consejos para el cuidado de la plantación trufera

Micorriza de Tuber Melanosporum

Micorriza de Tuber melanosporum [+]

LA PODA

A partir del cuarto año se realiza una poda de formación de los árboles en cono invertido de manera que facilite tanto las labores entre líneas de los años posteriores, como la insolación, la aireación de los árboles y el riego.

La poda nunca debe ser excesiva. Se realiza anualmente durante la parada invernal.

EL RIEGO

Durante los primeros años los riegos serán sólo de apoyo a las plantas. Ya en la fase del inicio de la producción (5º-6º año) las necesidades de agua variarán según la época y la lluvia caída hasta el momento. Los meses más críticos en cuanto a necesidades de agua son junio, julio y agosto. En caso de ausencia de lluvias  o tormentas estivales se deben aplicar riegos de 20-25 l/m2 cada 15-20 días y preferiblemente a primera hora de la mañana o al atardecer.

Hay que tener en cuenta que un exceso de agua puede ser más perjudicial que beneficioso, debiendo adaptarse los sistemas de riego a las características de la parcela.


FERTILIZACIÓN Y ENMIENDAS

En España, generalmente, no suelen realizarse ningún tipo de enmiendas ni de abonados. En muchos casos no es necesario e incluso puede resultar perjudicial en la relación árbol-hongo, ya que el aporte de este tipo de nutrientes al suelo puede desplazar a la trufa definitivamente del sistema radicular de los árboles.


SEGUIMIENTO DEL ESTADO DE MICORRIZACIÓN

La aparición de los quemados y la presencia de algunas especies vegetales como Sedum sp. y Euphorbia sp. no son suficientes para determinar que la plantación evoluciona de manera favorable a la producción de trufas. Para ello resulta imprescindible un seguimiento exhaustivo del estado de micorrización de las plantas mediante muestreo en campo y control en laboratorio realizado por especialistas que determinarán también la posible existencia de contaminantes.

Resumiendo, el equilibrio entre árbol-hongo-suelo es la clave fundamental para el éxito en truficultura.El truficultor, conocedor de su parcela, de sus árboles, y de la respuesta a diversas prácticas culturales, será quien haga posible el éxito de esta actividad. Como dicen los viejos truferos: paciencia, observación y sentido común.

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