DEL 20 DE FEBRERO AL 11 DE ABRIL DE 2010
SALA DE EXPOSICIONES DE LA DIPUTACIÓN DE HUESCA
Horario: Lunes a viernes de 18:00 a 21:00 horas.
Sábados y domingos de 12:00 a 14:00 horas y de 18:00 a 21:00 horas
Organiza: Diputación de Huesca
Patrocina: Diputación de Huesca y Gobierno de Aragón
Colabora: Ayuntamiento de Huesca. Fundación Ramón y Katia Acín
Comisaría: Alicia Vela/ Antonia Vilá
Al realizar la selección de la obra de Katia Acín, que sus hijos habían conservado y cuidado con una sensibilidad especial, se contempla un despliegue de materias comunes a la práctica artística: pinturas, dibujos, esculturas y grabados. Cuando se examina su legado se hace visible una obra conocida pero que había alcanzado un gran volumen. Yl a gran sorpresa fueron los dibujos, bocetos y apuntes con los que desde niña había experimentado. En ellos se descubre la base de los temas que desarrollaría en el grabado. Todos estos dibujos, sin fecha y sin firma, están realizados sobre cualquier papel que encontraba a su paso. Sólo dos libretas están fechadas, y pertenecen a 1938 y 1939; en ellas esboza aquello que sorprende a su mirada, el tiempo de sus paseos, paisajes, animales y personas. Folios y libretas que mostraban su relación curiosa y observadora con su entorno y que había realizado a lo largo de los años y con anterioridad a sus estudios de Bellas Artes.
Ella devana el ovillo que había comenzado a tejer, y los hilos que construyen su obra no pueden desprenderse de su vida, son como espejos que reflejan un tiempo fragmentado. Su inteligencia, dotada de una experiencia mamada, hace que recordemos algunos comentarios que salieron de su boca, esa pasión por el dibujo desde tiempos lejanos y que hace referencia a su paso por la facultad: «Aquí no me enseñaron a dibujar, yo ya vine aprendida». Y tenía razón; fue la constatación descubierta al conocer y analizar toda su obra.
Al comenzar la selección para realizar esta exposición se observa que sus pinturas no formaban ese núcleo homogéneo y singular que destilaba su obra gráfica. La pintura no fue su elección, era consciente de que su tiempo no era inmenso. Y el tiempo que ella sabe que necesita requiere una decisión tajante, no puede dispersarse; por ello sus grabados, apoyados en sus dibujos, tendrán toda la fuerza y dedicación que requieren para poder ser contemplados desde la dimensión profesional que toda obra de arte exige. Y este nivel de exigencia ya era claro desde su primera exposición individual. Por otra parte se hallan unas series de pequeñas esculturas que había realizado en los últimos años, unas pocas piezas de pequeño formato que traducen la tactilidad del moldeado con el barro y nos recuerdan por su plasticidad a Rodin, y se observa ciertos paralelismos con los primeros trabajos de Henry Moore. A Katia le faltó tiempo para desarrollar otra de sus pasiones: la escultura.
Las obras que se presentan para esta exposición se concentran en una selección de sus estampas, ordenadas por el registro de sus representaciones y los títulos que las acompañaban; orden temático que recogen las series, configuradas en cuatro bloques:
Temas que reflejan su pensamiento y que nos permiten contemplar el lenguaje directo y valiente que la caracterizaba.
Como `Bailando en la oscuridad´, Katia sale en la vuelta precisa, en ese punto y contrapunto de una nota que la hace saltar de aquel tiempo de sordidez humana que la rodeó; y esa nota, ese boceto convertido en grafía, hace que hoy podamos contemplar las obras que construyó con sus manos.