Narrativas domésticas: más allá del álbum familiar

Narrativas domésticas: más allá del álbum familiar

Beyond the Family Album, 1978-1979. Jo Spence. Vista de la instalación en el MACBA, 2007. Colección MACBA (Barcelona)

La exposición Narrativas domésticas: más allá del álbum familiar reúne una selección de obras que desbordan los límites formales y conceptuales del álbum de familia desde un punto de vista crítico y poético, con el fin de subvertir sus narrativas dominantes y ofrecer la posibilidad de otros relatos. El álbum de familia como estructura formal y de significado se ha ido conformando con unas características precisas desde su aparición a mediados del siglo XIX y su apogeo en la primera mitad del XX. Actualmente se ha visto superado por el entorno digital, que ha cambiado radicalmente el estatuto de la imagen fotográfica entendida como objeto y repositorio de un pasado por una nueva concepción de la imagen como medio de comunicación.

El álbum familiar es una forma de organización de imágenes. Se construye a partir de fotografías, y en algunas ocasiones otros objetos, con el fin de registrar una historia familiar. Se hace para que sea visto en el futuro, y en su elaboración interviene un tiempo extenso; es decir, se va construyendo poco a poco.

Como han señalado numerosos autores, el álbum surge de la imagen fotográfica, pero participa del teatro y de la literatura por la existencia de un argumento y de unos protagonistas, y sobre todo por la inclusión de la voz del autor o narrador. Comparte con el arte la visualidad y la capacidad de erigirse en un objeto separado y autónomo para ser contemplado, y con el cine el uso de las conexiones entre fotogramas, los métodos de montaje y el ritmo. Es asimismo una obra abierta que se renueva cada vez que alguien la narra, por lo que recoge también las lecturas del tiempo.

En su libro Un arte medio, el sociólogo Pierre Bourdieu comenta: «la práctica fotográfica existe —y subsiste— en la mayoría de los casos por su función familiar, o mejor dicho, por la función que le atribuye el grupo familiar, como puede ser solemnizar y eternizar los grandes momentos de la vida de la familia y reforzar, en suma, la integración del grupo». Y afirma categóricamente que "la fotografía popular, en la medida en que no puede desligarse de las funciones a las que debe su existencia, no puede fijarse sus propios fines ni responder a las intenciones específicas de una estética autónoma".

Los artistas seleccionados en esta exposición intentan forzar y superar esta radical afirmación de Bourdieu. Una selección de obras realizadas entre los años 1975 y 2012 por Hans-Peter Feldmann, Gillian Wearing, Santu Mofokeng, Iñaki Bonillas, Sanja Ivekovic, Inmaculada Salinas y Jo Spence muestran en sus desvíos, derivas, deconstrucciones y ficciones sobre el álbum familiar una práctica crítica y propositiva que rompe con la ideología subyacente de la fotografía popular como una estética dominada.

El problema con dicha apreciación —que la función es lo que hace que la fotografía no sea un arte mayor, como la pintura o la música— está en la misma definición de arte. Pues lo que Bourdieu denomina arte mayor no es una cuestión natural, sino una construcción cultural que surge en un momento y en un lugar precisos, la Ilustración europea, pero que al extenderse e imponerse sobre otras subjetividades se convierte en universal, negando otras formas de expresión artística que se han dado en llamar arte popular. Pero ciertas manifestaciones del arte contemporáneo, tras su crítica a la autonomía estética, adoptan formas y conceptos que tienen que ver más con el arte popular que con la idea kantiana de un arte puro, por lo que se refiere a su relación con el contexto, la disolución de la autoría en lo colectivo o la importancia del proceso frente al objeto, pero también por su valor de representación de una realidad y su posicionamiento crítico frente a la historia misma.

Los nuevos comportamientos artísticos de los años sesenta y setenta del siglo XX, junto con el desarrollo de nuevos marcos teóricos en cuanto a la colonización y a las políticas de género, incorporan una mirada crítica al pasado y nuevas formas de resistencia ante el presente. Hay un deseo de escribir la historia desde abajo, escuchar a la gente normal, captar la textura de las vidas ordinarias. La fotografía familiar, como material documental y como arte popular moderno, adquiere entonces una gran relevancia.

A través de la descontextualización, la acumulación, la fragmentación y la yuxtaposición de imágenes y textos de diversa índole la imagen familiar se hace pública, se expone y se transforma mediante técnicas de montaje para ofrecer un conjunto nuevo de significados que ponen en crisis tanto su procedencia como su verdad. Las imágenes familiares se reinterpretan desde su reverso, y es lo que ocultan, lo que no muestran, lo que se pretende hacer visible desmontando las ideologías y los relatos dominantes que han marcado las representaciones de la familia, descifrando así los estereotipos de clase, género, sexualidad o raza que han sido naturalizados en el pasado y que se han mantenido hasta nuestros días.

NURIA ENGUITA MAYO

Con motivo de la exposición se ha ideado un ciclo de cine y vídeo de autor, donde la familia reaparece en toda su complejidad.

La Exposición estará acompañada de un programa de actividades didácticas desarrollado por Desiderata Proyectos culturales.

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