John Coplans

Self Portrait, Lying Figure, Holding Leg —Four panels—, 1990Las cuatro fotografías de John Coplans que componen la serie Self Portrait, Lying Figure, Holding Leg —Four Panels—, al colocarse en orden una junto a otra, muestran el cuerpo completo del artista tumbado. Tan solo falta su cabeza, su rostro, algo habitual en sus fotografías, pues Coplans trata de mantener cierto aire impersonal en sus autorretratos. Alineadas, las cuatro fotografías muestran un cuerpo desnudo y fragmentado que pertenece a un hombre de edad madura, con lo que se alejan de la representación clásica de la desnudez como exaltación de un canon de belleza ideal. Las imágenes, vistas por separado, ofrecen trozos de un cuerpo que aparecen descontextualizados, como si no perteneciesen a un ser completo. Evidencian la parte más abyecta de nuestra materialidad, el ser carne y solo carne, organismo vivo abocado a la finitud. A modo de vanitas contemporánea, las imágenes ponen en evidencia nuestra condición de seres mortales, todos, pues la ausencia de rostro convierte el cuerpo masculino en una suerte de ente estereotipado carente de identidad concreta. La proximidad de la lente fotográfica magnifica el cuerpo y produce imágenes que por su hiperrealismo producen una paradójica sensación de irrealidad. Coplans otorga al hecho fotográfico un estatuto de representación, y no de imitación/captación de la realidad.

© Maite Garbayo

(Texto cortesía Fundación Telefónica)

Self Portrait, Lying Figure, Holding Leg —Four Panels—, 1990    
Gelatina de plata sobre papel
112 x 297 cm    
Colección Telefónica

 


Body Language I-V (Body   Language Variant), 1985-1986, se compone de seis fotos centradas  en una parte del cuerpo considerada por algunos poco  honrosa. Como es habitual en la  obra de Coplans, el rostro no consta, está cortado visualmente u  oculto. El artista se ha referido a  esta supresión subrayando que le movía un interés mayor por mostrar  lo que le equiparaba a otros  hombres. En este caso, el cuerpo  aparece echado hacia adelante;  en  cambio, los brazos y sobre todo las manos adquieren un papel destacado. Es sabido que Coplans siempre reconoció lo mucho que había aprendido del feminismo. Y lo demuestra con esta obra inusual en su momento, y todavía hoy, cuando los prejuicios hacia los viejos pesan impidiendo que su realidad carnal sea visible. Frente al culto a la juventud, tan hegemónico en el mundo, Coplans ofrece, con humor a veces, una representación de un cuerpo masculino ajado que poco tiene de heroico.

© Juan Vicente Aliaga

(Texto cortesía de Cal Cego – Colección de Arte Contemporáneo)

 

 

 

 

Body Language I-V, 1985-1986   

6 fotografías. Gelatina de plata sobre papel
 45 x 58 cm c/u   
 Cal Cego. Colección de Arte Contemporáneo