Sophie Calle

El hotel. Habitación, 1983

Sophie Calle relata historias de los otros, de gente que raramente ella conoce, a la que observa, sigue o investiga. Fisgonea en sus vidas, los acecha por la calle, remueve sus cosas, rastrea en sus agendas, aparece en sus citas, cotillea con sus amigos. Pregunta, inquiere y delata aquellos aspectos que se circunscriben a lo que habitualmente se entiende como vida privada. Fabricar historias y subvertir fronteras entre lo privado y lo público, entre lo que es arte y lo que no lo es, constituyen algunos de los ejes más recurrentes en torno a los que se vertebra gran parte de la obra de esta artista. «Cada obra de Sophie Calle —afirmaba su amigo Hervé Guibert— es la ilustración rigurosa de una idea de base, sutil o explosiva, retorcida, luminosa, cogida por los pelos». A partir, pues, de documentaciones, de fotografías, de vídeos, de textos, de verdades y de mentiras, Sophie Calle va tejiendo su telaraña, en la que atrapa las historias que ella misma construye y provoca en una especie de ritual minuciosamente controlado. La mezcla entre grosería y burla, sensibilidad y pasión, conmueve profundamente y convierte su obra en una especie de espejo del alma, la propia y la ajena.

© Marta Gili

(Texto cortesía de la Fundación "la Caixa")

 

El hotel. Habitación 43, 1983             
Fotografía    
100 x 140 cm c/u. 200 x 140 cm (díptico)
Colección "la Caixa". Arte Contemporáneo

El hotel. Habitación 44, 1983     
Fotografía    
100 x 140 cm c/u. 200 x 140 cm (díptico)
Colección "la Caixa". Arte Contemporáneo

El hotel. Habitación 24, 1983
Fotografía
100 x 140 cm c/u. 200 x 140 cm (díptico)
Colección "la Caixa". Arte Contemporáneo

El hotel. Habitación 29, 1983             
Fotografía    
100 x 140 cm c/u. 200 x 140 cm (díptico)
Colección "la Caixa". Arte Contemporáneo