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El CIET centra su investigación en los factores que afectan al cultivo y a la producción trufera
Comisión de Seguimiento CIET Comisión de Seguimiento CIET 02-11-2018 Trufa de Huesca

Tras ocho años de trabajo, el Centro de Investigación y Experimentación en Truficultura de la DPH se ha convertido en el eje neurálgico del sector trufero y su actividad a día de hoy aparece centrada en el control de los sustratos que los truficultores incorporan a sus plantaciones y que condicionan el nivel y la calidad de la producción, para lo que principalmente se está analizando si son libres de hongos y, si no es así, de qué tipo son.

Son algunos de los aspectos que se han tratado en la reunión de la comisión de seguimiento del CIET, en la que no solo está la Diputación Provincial de Huesca, también participa el Centro de investigación y tecnología agroalimentaria de Aragón, la Comarca de la Ribagorza y el Ayuntamiento de Graus.

Como han detallado el director científico del centro, Sergio Sánchez, y la técnico en truficultura, Eva Gómez, la investigación se está desarrollando con la vista puesta en "factores que afectan al cultivo y a la producción como la fertilizacion y los sustratos", a la vez que "atendemos a las preocupaciones de los agricultores relacionadas sobre todo con pesticidas y fertilizantes que se utilizan en las plantaciones donde se están encontrando con hongos competidores". En esta reunión ha estado también representado el sector encabezado por David Royo, elegido recientemente nuevo presidente de la Asociación de cultivadores y recolectores de trufa de Aragón en sustitución de José Vicente Girón.

Los técnicos del CIET trabajan a diario en lo complejo de la producción trufera con varias líneas abiertas para optimizar el cultivo. Los proyectos a largo plazo están vinculados a la parcela experimental de la que dispone el Centro, donde se está evaluando el efecto de diferentes parámetros como puede ser el riego, la poda, la flora acompañante o los aportes de esporas de trufas mediante pozos. Así, se realizan bioensayos que giran alrededor del sistema molecular de la planta una vez ha sido micorrizada para ayudar a esclarecer el comportamiento de la durante el proceso. De ese estudio han ido surgiendo datos novedosos, el último de ellos es la proporción de micorrizas de cada uno de los dos sexos necesarios para que se forme el hongo, hasta hace poco tiempo no se sabía acerca de la necesidad de la existencia de ambos sexos para que se formen las trufas.

 
Al mismo tiempo se ofrecen servicios cada vez más demandados por el sector de la truficultura y que algunos solo se prestan desde el CIET, ubicado en la localidad ribagorzana de Graus, por lo que llegan peticiones no solo de la provincia sino de otras comunidades. En su mayor parte buscan la mayor productividad de las plantaciones, como puede ser la identificación de trufas, el análisis de plantones micorrizados, la detección de micorrizas de Tuber melanosporum Vittad o la evaluación del estado de micorrización.