Guardianes del Mundo Rural

 

A continuación, y a través de los textos de Julio Alvira, se muestran algunas de las escenas que de manera habitual encontramos en los pueblos de la provincia de Huesca. Pequeños trazos de la vida cotidiana de diferentes personas que habitan en el mundo rural y que sin quererlo se convierten en los mejores guardas de sus valores. Individuos que han apostado por el medio rural para construir su historia individual y que sin quererlo han convertido a los pueblos del Alto Aragón en lugares lleno de posibilidades.

 

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"Aprendes compartiendo"

"Aprendes compartiendo"

Margarita Araguás - Alumna Educación de Adultos

 

El mundo rural no tiene por qué limitar el desarrollo de una persona. Margarita Araguás, una grausina que trabaja en el Ayuntamiento de la villa ribagorzana añade que «al revés, en este momento en un pueblo como Graus con los servicios y comunicaciones que existen, tienes un desarrollo más global". La clave es ser una persona inquieta con interés en las cosas.

«Aquí –cuenta Margarita– la inquietud tiene salida en un grupo en el has participado en su creación y en el que participas más». Nada te llega regalado, añade, si quieres algo lo buscas porque en el mundo rural no puede haber la misma oferta que en la ciudad.

Pone como ejemplo de las posibilidades en este entorno los servicios públicos y, en particular, la Educación de Adultos. Actualmente ella está matriculada en inglés y pintura. Aquí, una academia privada es difícil que se instale, pero quien tiene inquietud tiene recursos en estos servicios públicos, en los que «aprendes compartiendo» con profesores bien preparados. El ser grupos con menos personas, poco homogéneos, que parecería un problema, se convierte en una fortaleza –explica Margarita Aguas– «porque te obliga a desarrollar diferentes habilidades».

Reconoce que «he disfrutado de la ciudad posiblemente más que viviendo en ella». El habitante de la gran urbe muchas veces «sufre» la ciudad, «vivir diariamente allí es más duro».