Guardianes del Mundo Rural

 

A continuación, y a través de los textos de Julio Alvira, se muestran algunas de las escenas que de manera habitual encontramos en los pueblos de la provincia de Huesca. Pequeños trazos de la vida cotidiana de diferentes personas que habitan en el mundo rural y que sin quererlo se convierten en los mejores guardas de sus valores. Individuos que han apostado por el medio rural para construir su historia individual y que sin quererlo han convertido a los pueblos del Alto Aragón en lugares lleno de posibilidades.

 

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"El reto es mantener los servicios básicos"

"El reto es mantener los servicios básicos"

Alberto Baya - Investigador

 

Alberto Baya nació y vive en Jaca. Estudió Ciencias Físicas en Zaragoza y ahora trabaja en el Laboratorio subterráneo de Canfranc. Curiosamente, su centro laboral tiene todo el sentido lejos de la ciudad. Es básico que esté dentro de una montaña para eliminar las radiaciones que vienen del universo y así estudiar dos tipos de partículas concretas: la materia oscura y los neutrinos. Sería como eliminar el ruido no deseado para escuchar lo que se quiere estudiar. Esto se hace solamente en siete laboratorios en todo el mundo, «algo tremendo» según reconoce Alberto Baya.

Su vida lejos de la gran ciudad tiene en su caso una ventaja laboral por las condiciones de su trabajo. «Curiosamente, explica, el trabajo me llevó al campo». También las hay personales, entre las que destaca la «crianza de los hijos en un sitio pequeño». Reconoce que nunca se acostumbró a la vida en una ciudad de Zaragoza.

«El mundo rural tiene futuro porque tiene posibilidades», afirma este investigador. Vivir lejos de la gran ciudad es algo positivo, pero reconoce que hay retos en el mundo rural que deben encontrar solución. La centralización de servicios en las urbes, la diferencia entre uno y otro mundo cuando esos servicios existen obligan a luchar para mantenerlos. También considera importante diversificar la actividad económica. Ni puede ceñirse a la tradicional agropecuaria ni al turismo. Los monocultivos son peligrosos, concluye.