Guardianes del Mundo Rural

 

A continuación, y a través de los textos de Julio Alvira, se muestran algunas de las escenas que de manera habitual encontramos en los pueblos de la provincia de Huesca. Pequeños trazos de la vida cotidiana de diferentes personas que habitan en el mundo rural y que sin quererlo se convierten en los mejores guardas de sus valores. Individuos que han apostado por el medio rural para construir su historia individual y que sin quererlo han convertido a los pueblos del Alto Aragón en lugares lleno de posibilidades.

 

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"En el mundo rural hay que ser emprendedor"

"En el mundo rural hay que ser emprendedor"

María Pilar Viela - Truficultora

 

La trufa es un hongo que crece en las raíces de las encinas, considerado un manjar gastronómico excepcional. David Torralba y María Pilar Viela buscaban una alternativa al cultivo del cereal. Conocieron la posibilidad de la truficultura a través de un amigo de Sarrión (Teruel), una zona donde está muy desarrollado este cultivo, y se lanzaron a la aventura.

Plantaron encima micorrizada en su parcela en 2006 y el año pasado ya cogieron producto de calidad. María Pilar comenta que hasta el año 13-14 de la plantación no se alcanza el nivel óptimo de producto. Esta actividad es complementaria de la principal de ambos: talleres mecánicos en el caso de David y una farmacia en el de María Pilar. Saben que es una aventura porque no hay una seguridad cierta de la recolección, pero han apostado como «alternativa al cultivo tradicional».

María Pilar pensaba que su existencia sería urbana, pero los avatares de la vida han hecho que acabe en Berdún. «Me he acomodado y me gusta» –explica– aunque reconoce que hay dificultades por la falta de servicios o la distancia a ellos, pero «en el mundo rural hay que ser emprendedor» y en ello se puede asentar el futuro. Fuerza de voluntad, ganas… son términos que utiliza a la hora de fijar el plan de vida para la existencia en este entorno, pero animaría a plantearse ese desafío.