Guardianes del Mundo Rural

 

A continuación, y a través de los textos de Julio Alvira, se muestran algunas de las escenas que de manera habitual encontramos en los pueblos de la provincia de Huesca. Pequeños trazos de la vida cotidiana de diferentes personas que habitan en el mundo rural y que sin quererlo se convierten en los mejores guardas de sus valores. Individuos que han apostado por el medio rural para construir su historia individual y que sin quererlo han convertido a los pueblos del Alto Aragón en lugares lleno de posibilidades.

 

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"Venir aquí ha sido mi mejor decisión"

"Venir aquí ha sido mi mejor decisión"

Luis Muñoz - Guarda de refugio

 

Luis Muñoz es un madrileño de madre turolense que dejó la capital porque no estaba a gusto en una gran ciudad. Dejó su tarea de informático en 1999 y llegó al valle de Benasque, trabajó en Barrabés y en la estación de Cerler. Finalmente, en 2006, comenzó su etapa laboral en el refugio de Góriz, donde sigue trabajando ahora mientras vive en Sesué.

«Me gustan la montaña y la escalada –explica Luis– así que empecé un proceso de cambio de la ciudad al mundo rural que fue mi mejor decisión». No se arrepiente de nada una vez concluido este proceso.

Ahora no se imagina la vida en la ciudad. «Es algo irreversible». Curiosamente, de niño estuvo en Ordesa y su padre le habló de un refugio que estaba en lo alto de la montaña, el de Góriz. Ahora, «por pura casualidad, he acabado aquí». Este trabajo, añade, más que una actividad laboral, «es una forma de vida». Trabajan cuatro personas a turnos, de forma que pueden compaginar la vida laboral y familiar, algo que Luis agradece porque hace pocos meses ha sido padre. Reconoce que «estaba muy tranquilo aquí, pero ahora me apetece más bajar» para disfrutar de su pequeña.
Góriz es un lugar muy especial, afirma Luis Muñoz. «A nivel personal es muy enriquecedor» porque se trata con mucha gente, se tienen muchas vivencias, hay una relación muy estrecha con los compañeros.