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La expedición sonora de Magallanes o el rito como espectáculo
La expedición sonora de Magallanes o el rito como espectáculo 06-08-2019 Oferta cultural Festival Camino de Santiago

El Festival Internacional en el Camino de Santiago de la Diputación de Huesca acostumbra incluir en su programación las suficientes dosis de innovación para mostrar que, con la música antigua y barroca, asistimos a un género vivo y también de vanguardia, en continuo rescate, evolución y autoexpresión. El 500 aniversario de la primera vuelta al mundo Magallanes-Elcano vino como anillo al dedo para reinterpretar otra particular hazaña: fundir el órgano de la Catedral de Jaca gracias al gran temple de Esther Ciudad con los estímulos sensitivos y escénicos de Neopercusión, dirigido por Juanjo Guillem. Así se fraguó un concierto espectáculo único, encargado por el propio festival en recuperación bienhallada del compositor Hermes Luaces, que gozó del aplauso de un público clásico y moderno.


El éxito de la propuesta fue presentarse como un directo de épica y poética libre, conjugando la zona templada del atrevimiento —no la tibia, sino la de la templanza—, que como funambulista acepta el riesgo y, con grandes dosis de fe, transita hacia delante por la aventura sonora de Magallanes y, de ahí, hacia la mordacidad y la garra, también. El equilibrio fue perfecto para transmitir inquietud y sorpresa pero, sobre todo, para narrar y hacer sentir los pasajes a los que se enfrentaban los protagonistas del relato. El concierto abordó sus grandes temas: la propaganda ideológica, el océano infinito, la nostalgia, la inmensidad y el alejamiento, la sensualidad y el misticismo, la confianza, el desasosiego y la muerte, bajo el cosido de lo exótico, es decir, de un hábitat muy distinto al tuyo.

Armonizados desde una mirada desde y para el siglo XXI, los ingredientes estaba claros. Una amplia y extensa ofrenda de instrumentos para la ocasión acompañaron al todopoderoso órgano jaqués, así como tres voces blancas en perfecto coro, unos coreógrafos de la percusión en pleno rol de chamán capitaneados por la tiara y vehemencia de un todopoderoso Guillem, y la apuesta lúcida de Esther Ciudad, tecla a tecla, minuto a minuto, que dio lo mejor de ella en esta su tierra: generosidad y un paso más allá a la propuesta de este Nuevo Prometeo musical, obra de nueva creación.

Basadas en músicas que pudieron haberse escuchado en la España de principios del s. XVI, la apuesta escénica por lo primitivo sirvió para poner todavía más en valor sus partituras, así como el ejercicio transformador de la experiencia artística a la que asistimos. Así, Hermes Luaces cosió con ritmo y talento a Mateo Flecha el Viejo, con Joaquin des Prez, Cristóbal de Morales, Bartolomé Ramos de Pareja, Juan de la Encina y Antonio de Cabezón.

El atractivo fue más que heterogéneo. La interculturalidad de la propuesta se conjugó con las melodías más formales del Renacimiento, introduciendo elementos y lenguaje contemporáneo al más puro estilo alternatim de la tradición reformista. La preciosa arquitectura musicológica de El exótico viaje de Magallanes sirvió para evidenciar la buena forma del género, la energía, la belleza, el exotismo, pero también el discurso libre que hizo del relato un rito, y del concierto, un espectáculo simpar, que deseamos pueda disfrutarse a partir de aquí en muchas más plazas para la escucha.

Para Esther Ciudad, el órgano tuvo en este tiempo su momento de desarrollo, "no solo de nuevas formas compositivas sino también de escuelas constructivas. La pugna mantenida entre la reforma y la contrarreforma enriqueció el repertorio polifónico y organístico. La simbiosis entre ritmos y melodías populares y música para órgano inició en este momento una etapa de fusión que se ha revitalizó a partir del siglo XX y que actualmente es un recurso muy generalizado en las nuevas composiciones".

Ciudad destaca que la Música ?Antigua atraviesa un momento extraordinario. "El público, cada vez más formado, se siente atraído por las músicas del pasado y, sin duda, por proyectos como el nuestro, en el que se funde música antigua, órgano, percusión y polifonía con otras músicas a través de la paráfrasis, el estudio musicológico y el trabajo de creación de compositores como Hermes Luaces y Neopercusión, situando la música antigua en un nuevo espacio o contexto cultural".

Estas melodías y sus posibles lecturas nos acercan al espíritu plural y mestizo de cada lugar. Los estudios, la performance y la musicología ayudan a transformar estos motivos —estos símbolos y sonidos— en música nueva del siglo XXI. "Navigare necesse est et vivere non est necesse". O será así, o no será.

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