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Sale a la luz el fondo del fotográfico italiano Rodolfo Albasini en una exposición que documenta los primeros signos de la modernidad oscense
La Vicepresidenta de la Diputación, en el acto de apertura de la muestra. J.B. La Vicepresidenta de la Diputación, en el acto de apertura de la muestra. J.B. 10-05-2019 Oferta cultural

Hasta el 18 de agosto se presenta por primera vez la figura del comerciante y fotógrafo de origen italiano que comenzó con diez años a dar sus primeros pasos como fotógrafo de forma autodidacta a lo que se dedicó entre 1905 a 1965. Un recorrido vital que va desde fotos familiares de Albasini regentando este negocio familiar y los inicios en la fotografía a una de sus principales facetas que se centra en monumentos y paisaje para llegar también a la vertiente más social como reportero.

Es uno de los primeros hitos tras la cesión del fondo por la familia a mediados de 2017 y fruto de más de tres años de trabajo que recrea una parte de la historia de la provincia y sobre todo de la ciudad de Huesca con fotografías que hasta ahora se daban perdidas.

Con gran expectación entre la sociedad oscense y profesionales del mundo de la imagen y la historia, ha abierto sus puertas en la Diputación Provincial de Huesca la exposición que presenta por primera vez al público el fondo fotográfico del italiano Rodolfo Albasini que se daba por perdido, donde quedan documentados los primeros signos de la modernidad en la Huesca de comienzos del s. XX y ayuda a reconstruir la desconocida memoria de uno de los primeros fotógrafos aficionados.

Cuando la Fototeca de la DPH cumple su treinta aniversario, ven la luz 220 fotografías históricas, seleccionadas entre más de 4.000 "y recuperadas con el empeño de muchos para darnos a conocer a través de la imagen un pasado sin el que sería muy difícil comprender el presente y los avances habidos hasta llegar aquí". Son las palabras que ha dirigido la Vicepresidenta de la Diputación, Elisa Sancho, para poner de relevancia el papel de este trabajo referido a una época donde se forjaron "muchos de los modelos sociales que han quedado vinculados a la sociedad oscense", entre los que ha citado la cultura, el turismo o el deporte.

Son algunas de las pasiones que desempeñó Rodolfo Albasini (1895-1979) italiano de nacimiento que pasó los años centrales de su vida en Huesca, ciudad que ahora le dedica una exposición cuyas imágenes, como reconoce el historiador y comisario, Ramón Lasaosa, "desvela el trabajo real del fotógrafo, lo que él quería mostrar en cada momento" y "nos provocan emociones, nos invitan a acercarnos a su figura y relaciones personales y permiten ver la implicación en la vida social que vivió".

Junto a las ferias de ganado, indumentaria tradicional, corridas de toros y procesiones religiosas propias de una sociedad conservadora, se aprecian los primeros signos de modernidad de la mano de prácticas deportivas importadas de Europa que causaban furor entre la clase burguesa de la ciudad, se reflejan en las fotos del Sport Club, el primer equipo de fútbol de Huesca, del grupo de mujeres que juega al croquet en el cerro de San Jorge o del primer avión de Gregorio Campaña en la aeronáutica.

Entre el sinfín de detalles que llaman la atención, se exponen hasta el 18 de agosto por primera vez un dibujo o caricatura que le hizo Ramón Acín en 1914, la única foto existente donde el conocido puente de San Miguel aparece con el armazón del encofrado, pero también otras en las que puede verse la antigua plaza de Toros, el adoquinado del Coso en 1934 o el traslado de los restos de rey Alfonso con motivo del Congreso de Historia de la Corona de Aragón.

En el recorrido se ha dedicado un espacio al 80 aniversario de la Guerra Civil con las trincheras de los alrededores de Huesca, el cementerio o los destrozos y en paralelo las fiestas de la Victoria en el Parque de Huesca en mayo de 1939, la procesión de Viernes Santo en el mismo año y ya a mediados de los 40 la fiesta de la Asociación de Antiguos Alumnos Salesianos. En el álbum que allá por 1915 ya le regaló a su entonces novia, Presentación Martínez (Tachón), la selección ya estaba dotada de personalidad propia y con aquellos temas que seguiría desarrollando a lo largo de toda su carrera: el retrato, el patrimonio, la etnografía y el paisaje.

El historiador Ramón Lasaosa no solo ha recuperado el material sino los últimos testimonios de los hijos que todavía viven María Nieves y Francisco Javier "que a sus 96 y 85 años tienen una memoria privilegiada", comenta. Con diez años él se preparaba las placas, hacía el revelado y sabía todo lo que se hacía en la fotografía en Europa. Es lo que detalla Lasaosa para quien "cada imagen es una autobiografía del fotográfo, pero es nuestra vida también".

Retratos con tanta intensidad como el de Ramón Acín

Las primeras fotografías fueron retratos familiares, primero de sus padres y con el paso del tiempo cobraron protagonismo su esposa y sus hijos. Entre los mejores retratos están los de niños por haber captado las expresiones más naturales y dos que poseen una profunda intensidad: los de Ramón Acín y su esposa, Conchita Monrás.

El patrimonio artístico lo captó más en el detalle de arcos, puertas y capiteles y en objetos como relicarios o imágenes sacras. Destacan de la provincia las tomadas en Santa Cruz de la Serós, San Juan de la Peña, Alquézar o el monasterio de Sijena, pero también aparecen monumentos de Toledo, Segovia, Valladolid, Zaragoza y en Italia de Parma o Milán.

Queda patente en todo el archivo la afición de Albasini por la montaña, que se inicia muy temprano, cuando sube al pico Aneto en 1917. Estuvo entre los impulsores de la Sociedad Turismo del Alto Aragón y luego Peña Guara o del movimiento scout o de los entonces conocidos como exploradores, de los que recogió con su cámara buena parte de sus actividades en un ámbito donde toman protagonismo los Pirineos y los Alpes con los glaciares, y otras fotos de los alrededores de Huesca: sotos, albercas, huertos...

Uno de sus nietos, Gonzalo Albasini, ha expresado "vínculo emocional y afectivo" que representa Huesca a la que se refería como "ciudad de acogida para las sucesivas generaciones de italianos que llegaban desde los Alpes a esta ciudad puerta de entrada a los Pirineos". Habla poniendo voz a toda la familia que está agradecida de "este homenaje a nuestro abuelo", dice Gonzalo, a quien acompañan cerca de una veintena de familiares en la hay nietos, biznietos y tataranietos llegados desde diferentes puntos de España y también desde Suiza a quienes Elisa Sancho ha agradecido este gesto "conscientes de la importancia de recuperar el patrimonio visual".

Durante los últimos treinta años, desde 1989, la Fototeca de la DPH ha recogido numerosos fondos fotográficos para su conservación y su difusión, sentando las bases necesarias para avanzar en la realización de una historia de la fotografía en el Alto Aragón y establecer las relaciones existentes entre los distintos fotógrafos oscenses, muchos de ellos aficionados.

Albasini, parte de la historia de la fotografía en la provincia

Su afición por la fotografía comenzó en Huesca y se consolidó tempranamente, durante su estancia en Italia en 1908 y 1909. Una de esas primeras fotos tomada a través de la ventana de su habitación en el colegio de San Luis de Intra (Italia) ya remite a los inicios de la fotografía.

Italiano de origen pero vecino de Huesca, Rodolfo Albasini Laucas nace en Vanzone (Italia) el 24 de mayo de 1895. Pasó sus años de infancia entre Italia y España, donde en la capital oscense fue alumno del colegio Santa Cruz. Fue agente del consulado italiano durante más de 20 años y contrajo matrimonio con Presentación Martínez en 1919 y tuvieron cinco hijos.

En Milán estudió fotografía con el conocido fotógrafo Rodolfo Namias, con el que aprendió técnicas de laboratorio y luego estuvo al día de todo lo que se hacía en fotografía y en su taller se reunía con otros fotógrafos como Nicolás y Elías Viñuales, Fidel Oltra, Ricardo Compairé y su gran amigo Ildefonso San Agustín. Albasini fue un fotógrafo que dominó la técnica con gran destreza, desde la medición de la luz hasta el encuadre o el positivado, buscando efectos que dieran a sus obras el aspecto estético que deseaba donde apostó claramente por el pictorialismo.

El centro neurálgico era el negocio familiar de hojalatería ‘Los Italianos' que se instaló en Huesca en 1765 y se mantuvo hasta 1948. Como el nombre indica, sus propietarios eran de origen italiano y nunca perdieron el contacto con su país. Rodolfo Albasini viajaba casi todos los años a Italia para visitar a su familia y pasar unas semanas de asueto.

Audios

La Vicepresidenta de la Diputación, en la apertura de la muestra
Gonzalo Albasini, nieto del fotográfo
Ramón Lasaosa, comisario de la exposición.
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