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Profética comunión de disciplinas artísticas, credos y deseos
Profética comunión de disciplinas artísticas, credos y deseos 31-07-2022 Festival Camino de Santiago

En el marco del XXXI Festival Internacional en el Camino de Santiago (FICS) que organiza la Diputación Provincial de Huesca (DPH), la oferta de conciertos comenzó en Huesca, en una Plaza Alsina perfectamente dispuesta para la ocasión, que no era otra que la de celebrar el ensemble y la performance más genuina, un discurso que conectaba “estilos y diferentes disciplinas artísticas, de modo que todas dialogan entre sí sin perder su esencia; no es fusión de estilos sino una conversación, un diálogo entre culturas con un elemento común: el misticismo”, destacaba su precursora, la concertista Esther Ciudad.

Y en estas, de sus maestras manos sonó el ‘Passacaglia’ de Josef Rheinberger. Un órgano tiene la mayoría de edad cuando es autónomo, cuando transita por la vida saliendo y entrando de los templos con criterio y templada madurez, cuando convive con el resto de instrumentos e intérpretes en atractiva armonía y simbiosis, cuando placenteramente se mira al espejo y ve que ha conquistado públicos a partir de emociones y del calado eterno de lo más significativo, hondo y popular. Así tuvo lugar.

No es azar, pues sucede fruto de la investigación y la experimentación, pero también de la pasión y de la espontaneidad del proponérselo. De fondo, de la necesidad de comunicar a través de la música como preciada embajadora de talentos. Y, en estas, las vasijas de tales retos conlleva, en este caso, 'Iter spirituale Santiago', una catequesis sonora para el peregrino y el espectador atento a la sorpresa, esa que aguarda entre el respeto a la tradición y el compromiso por la vanguardia y su riesgo creativo, ese que no da la espalda a la célebre actitud vital de Friedrich Hölderlin “donde hay peligro, también crece lo que nos salva”.

La cita, sea de paso, es una de las favoritas del Papa Francisco —de hecho, el concierto finalizó justo en el arranque del día de San Ignacio de Loyola—, compromiso que el mismo Pontífice mostró en su conversatorio con el periodista Austen Iverigh en ‘Soñemos juntos el camino hacia un futuro mejor’, cuestión que se suma al ánimo de la formación: “Para mí, el Camino de Santiago es como la fe y el amor, hay que entregarse para vivir sus renuncias y crecer dentro de lo que eliges para ser solidario con el respeto a los otros y a ti mismo”, destaca otro de sus intérpretes, el poeta y actor Ramón García del Pomar.

Así, el himno fue fraguado y acuñado de manera coral en este ‘laboratorio único’ de emprendimiento musical, conformado por el vivo y atrevido órgano de Esther Ciudad, el verbo profético de García del Pomar, pero también con las veces del reconocido compositor Hermes Luaces —Premio Reina Sofía de composición que acertó en el tono conceptual y musical que merecía el reto—, el cantante y percusionista Mohamed Gÿe —generoso y brillante en la autenticidad y su improvisación—, el bailarín Mohamed El Saayed —dosificando con maestría su trance— y el videoarte de Jesús Arbués —con magnífica escénica visual y de luz en el video mapping—.

En estas, la tradición musical occidental inundó el recinto a partir de dos piezas del Códice Calixtino custodiado en la Catedral de Santiago: ‘Dum Pater Familias’, la más popular e interpretada durante la Edad Media, y el directo se cerró con el ‘Congaudeant Catolici’, primera obra polífónica de la Historia, para proponer un volver a las fuentes. La apuesta incorporó además un arreglo del ‘Caligaverunt Oculi Mei’, fragmento del ‘Responsorio de Tinieblas’ del avulense Tomás Luis de Victoria.

Los himnos, inmensos, como los que escuchamos en la Plaza Alsina de Huesca, hacían balance, pues, de conocimiento y de saberes. Como la máxima de Hölderlin, la puerta se abre para tiempos dramáticos y de crisis como los que atravesamos, atenta a ser buena noticia, pues nos invita a la existencia de ‘la salida posible’, meta de este todopoderoso Camino de Santiago que es sendero y territorio moral, único pero también diverso. 

Así navegó la narrativa de 'Iter spirituale Santiago', Vía Láctea sonora y salvación enredada ante la crisis, con postulados filosóficos también cercanos al espíritu de Byung-Chul Han, pues otra revisión del duelo merece ser dicha a favor de una sincera y honda felicidad: la de la comunión de disciplinas artísticas, credos y también deseos.

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