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Entrevista Jordi Mestres (Lleida). Soul Mountain, Benasque 11 de agosto
Imagen: Entrevista Jordi Mestres (Lleida). Soul Mountain, Benasque 11 de agosto 26-07-2023

“No pudimos hacer cumbre en el Aneto y grabamos en el Collado Maldito por respeto a la montaña”

Profesor en las escuelas de Música de Mollerusa y de Raimat, Jordi Mestres presenta en el SoNna Huesca 2023, el 11 de agosto en Benasque, su proyecto Soul Mountain, en el que funde alpinismo y montaña con un doble objetivo: encontrar su propio sonido como músico y concienciar sobre la fragilidad de la montaña. En el Festival Sonidos en la Naturaleza presentará por primera vez al público su ascensión al Aneto y la grabación en el Collado Maldito de La Canción Maldita


Usted fusiona el montañismo y la música. ¿Qué fue primero?
Primero fue la montaña y después la música. Desde muy pequeño he estado en constante relación con la montaña. Teníamos casa en Arties, en el valle de Arán, subíamos mucho y mi padre logró transmitirme su pasión y su afición por la montaña. La música llegó después. Y como todo músico busca su propio sonido, creo que he seguido un camino lógico. En algún momento debía fusionar mis dos aficiones y lo he hecho a través de un proyecto muy personal, que busca también una reflexión.

Todo comenzó en abril de 2020. ¿Influido por la pandemia?
Sí que resultó muy influido por la pandemia, aunque la idea era anterior. Yo le planteé el proyecto a Jordi Rulló (cámara y vídeo realizador outdoor), una de las patas más importantes del proyecto, y no solo lo vio realizable, sino que conveníamos que no se había hecho nada parecido. Pero llegó la pandemia y todo se paró. El primer permiso (profesional) que recibimos creo recordar que era en fase 0. Era abril de 2020 y estábamos solos. La pandemia hizo que aquella ascensión y aquella grabación resultaran memorables porque nos encontramos una naturaleza virginal.

Lleva cuatro montañas pirenaicas. Todas con un significado simbólico.
Los Pirineos son las montañas que mejor conozco y tienen además una importancia sentimental para mí. El primer pico del proyecto, el Mulleres, donde grabé Behind the steps fue uno de los primeros tresmiles que hice de niño; el segundo, el Montardo, de 2.800 m., que lo subí con 6 años, era la montaña que siempre veía desde mi casa de Arties. Por eso los elegí. Luego llegó el Besiberri Nord para grabar The change. Desde allí se veían las cumbres anteriores.
Aquí es cuando el proyecto adquiere un tono, al margen de proyecto artístico, más reivindicativo. Quería alertar contra la masificación, contra ese concepto de la montaña como patio de recreo y a la vez alertar sobre el cambio climático. Por eso busqué también una implicación social en el proyecto y así fue como contactamos con la fundación Kilian Jornet y con la Diputación de Huesca.

¿Cómo ha sido la relación con la Diputación Provincial de Huesca?
La DPH buscó ampliar el proyecto y me propuso el Aneto, con la situación del glaciar como telón de fondo. La grabación empezó en Mediano, que estaba prácticamente seco, y acabó en el Collado Maldito, a 3.200 m. No pudimos hacer cumbre por las condiciones atmosféricas, pero la cumbre no era el objetivo y ya teníamos un plan b, que al final fue el que llevamos a cabo. Quizá el hecho de retirarnos también pueda resultar pedagógico. Este proyecto también quiere reivindicar el respeto a la montaña, la figura del guía de montaña. Buscamos el mínimo riesgo y por supuesto el mínimo impacto. En el Aneto lo difícil fue la bajada porque subíamos a las 5.00 de la mañana con la nieve helada el 28 de abril y descendíamos hacia las 16.00 horas con nieve deshecha, o podrida, como decimos nosotros. Es una nieve que no te deja avanzar.

Tiene que ser toda una epopeya tratar de grabar a más de tres mil metros
Sí, hay que tener en cuenta que subíamos cuatro personas con esquís, crampones, cuerdas, y también con el amplificador, que pesa más de 8 kg; el grabador, más pesado todavía, micrófonos, cables... Y sobre todo mucha voluntad y mucha determinación, jajaja. Por eso desde el principio conté con el guía de montaña, Roger López de Haro, que puede ayudar a portear, pero sobre todo es básico para la coordinación y la prevención de riesgos. Hay pasos complicados y no estamos acostumbrados a llevar tanto peso. 

¿Cómo cambia el sonido allá arriba?
El sonido es muy seco porque se emite hacia el infinito. No hay eco, no rebota en ningún sitio. Con una guitarra acústica el sonido desaparece en seguida. Con la guitarra eléctrica logramos retenerlo un poco más. Pero quizá lo más difícil de gestionar son las rachas de viento, porque afectan al instrumento. Un golpe de viento te desafina la guitarra. Por eso es un proceso muy lento, hay que hacer muchas tomas. 

¿Cómo será el concierto del SoNna Huesca?
En el concierto del SoNna Huesca se verá por primera vez la grabación del Aneto. Tras la necesaria introducción y presentación del espectáculo, toco el tema para el público y luego vemos la grabación que se hizo en la montaña, donde el sonido anterior se funde con el paisaje y todo cobra un significado más profundo. En Benasque me acompañará Joana Jove, que pondrá voz a algunos temas. Aunque en la ascensión y la grabación en el Collado Maldito me acompañó la cantante aranesa Alidé Sans, que ahora desafortunadamente, no podrá estar.