Guardianes del Mundo Rural

 

A continuación, y a través de los textos de Julio Alvira, se muestran algunas de las escenas que de manera habitual encontramos en los pueblos de la provincia de Huesca. Pequeños trazos de la vida cotidiana de diferentes personas que habitan en el mundo rural y que sin quererlo se convierten en los mejores guardas de sus valores. Individuos que han apostado por el medio rural para construir su historia individual y que sin quererlo han convertido a los pueblos del Alto Aragón en lugares lleno de posibilidades.

 

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"No lo cambio por nada del mundo"

"No lo cambio por nada del mundo"

María Jesús Muro - Hostelera

 

En 1992, María Jesús Muro decidió dar un giro en su vida. Dejó la explotación ganadera familiar, «que en aquellos años no estaba la cosa muy clara» y se decidió por la Hostelería: Casa Puyuelo en Sarvisé, con seis habitaciones de turismo rural. «Nuestra apuesta -explica-, siempre ha pasado por la calidad». De la satisfacción que tiene tras tantos años de esfuerzo puede dar fe su condición de ser el único alojamiento rural aragonés con la «Q» de calidad. Esta marca la otorga el Instituto para la Calidad Turística Española.

María Jesús Muro tenía experiencia laboral en el mundo de la Hostelería. «Nuestro planteamiento -explica-, fue pionero en ofertar habitación con baño, que no era lo habitual ni lo es ahora en muchos lugares». En aquel momento se publicó una normativa para obtener unas ayudas y una de las condiciones era el baño en las habitaciones o la calefacción. Poco a poco, desde ese primer establecimiento de 1992, han ido ampliando y mejorando las instalaciones.

La vida es difícil en todas parte, reconoce María Jesús, pero piensa que el mundo rural es «una alternativa». De hecho, ella afirma que no lo cambia «por nada del mundo». Aquí, añade, no existe la tensión diaria de la ciudad, no hay distancias y todo está a mano. En resumen, «es calidad de vida». Se vive más en comunidad, es una convivencia diferente.