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Agenda escolar

Agenda y Calendario Escolar 2021-2022

La Agenda Escolar del Medio Ambiente y el Desarrollo es un recurso de Educación Ambiental dirigido a jóvenes de educación secundaria, que la Diputación Provincial de Huesca, gracias a la colaboración con la Diputación de Barcelona, ofrece a los centros de secundaria de la provincia. Este curso se han repartido 8.250 agendas. También se elabora un calendario dirigido a estudiantes de Primaria, habiéndose distribuido 1.000 ejemplares para las aulas de los más pequeños.

Cuenta con los apartados característicos de una agenda escolar cualquiera, con la particularidad que a lo largo del curso se incluyen contenidos relacionados con la sostenibilidad, en forma de actividades o informaciones semanales diversas. Con esto se persigue el objetivo de dar a conocer entre el alumnado los conceptos de desarrollo sostenible y estimular y promover conductas ambientales responsables y de respeto hacia el medio.

Puedes ver la agenda completa y el calendario en formato pdf y también consultar, en los siguientes apartados, algunas de las actividades contenidas en los mismos.

 

 

No es más limpio quien más limpieza, sino quien menos contamina

Emisiones per cápita

Los principales emisores de CO2 per cápita en el mundo son los principales países productores de petróleo. La mayoría están en Oriente Medio: en 2017 Qatar tuvo las emisiones más altas a 49 toneladas (t) por persona, seguido de Trinidad y Tobago (30 t); Kuwait (25 t); Emiratos Árabes Unidos (25 t); Brunei (24º); Bahréin (23 t) y Arabia Saudita (19 t).

Sin embargo, muchos de los principales productores de petróleo tienen una población relativamente pequeña, lo que significa que sus emisiones totales anuales son bajas. Éste es un hecho que debe tenerse en cuenta a la hora de interpretar estos datos. Si tenemos en cuenta esto, los países más poblados con algunas de las emisiones per cápita más elevadas (y por tanto elevadas emisiones totales) son Estados Unidos, Australia y Canadá. Australia tiene una huella media per cápita de 17 toneladas, seguida de EE.UU. de 16,2 toneladas, y Canadá de 15,6. Esto son tres veces más que la media global, que está en torno a las 4,8 toneladas por personas y año.

Pero si nos fijamos en las emisiones globales, China es el país que más CO2 emite globalmente. Es el país más poblado del mundo, lo que hace bajar el valor de las emisiones per cápita, porque el denominador es mayor. Se trata de la segunda economía más grande del mundo, después de Estados Unidos. Es el centro mundial para la fabricación de todo tipo de productos y la mayor exportadora de bienes a nivel mundial. También la que experimenta una tasa mayor de crecimiento en lo que respecta al consumo y el mayor importador de mercancías.

En muchos de los países más pobres de África Subsahariana, como Chad, Níger y República Centroafricana, las emisiones medias per cápita están alrededor de las 0,1 toneladas anuales. Es más de 160 veces inferior a EE.UU., Australia y Canadá. En sólo 2,3 días, la media americana o australiana emite tanto como la media maliana o nigeriana en un año.

Las caras de la crisis climática

Como la rana del cuento

Si ponemos una rana en una olla con agua hirviendo, saltará de inmediato hacia fuera y conseguirá escapar. En cambio, si ponemos la misma rana en una olla con agua fría y a continuación empezamos a calentar el agua poco a poco, la rana se irá acomodando a la temperatura, sin percibir demasiado los cambios, hasta que morirá chamuscada.

¡Cómo comemos condiciona enormemente el clima de la Tierra!

La producción de alimentos es responsable de entre un cuarto y un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero.

La ganadería industrial insostenible es uno de los principales sectores que más contribuyen negativamente al cambio climático, a la contaminación del aire, del agua y del suelo y la deforestación y el agotamiento de recursos. El 70% de los terrenos de cultivo agrícola a nivel mundial se destinan a alimentar al ganado y no a las personas. Si todos los cultivos destinados a alimentar al ganado se destinaran a la alimentación humana, se podrían alimentar a 4.000 millones de personas más. Además, los animales criados para consumo humano son uno de los principales demandantes de agua. Tanto es así que globalmente, la agricultura y la ganadería consumen el 70% de las reservas de agua dulce, un recurso cada vez más preciado y escaso.

Hay que tener en cuenta, también, que muchos de los incendios que ocurren en todo el mundo están provocados intencionadamente para convertir los terrenos en explotaciones ganaderas y agrícolas, para producir piensos para los animales que comemos. En Amazonas la industria ganadera es responsable del 90% de la deforestación. Las selvas tropicales y los bosques que todavía quedan podrían desaparecer en menos de 100 años.

Cuando comas carne o productos lácteos, asegúrate de que han sido producidos localmente, de forma respetuosa con el medio, que el ganado ha podido pastar libremente y que se ha tenido en cuenta el bienestar animal. Adoptar una dieta de salud planetaria supone, entre otras, la reducción del consumo de carne y otros productos de origen animal, junto con la progresiva eliminación de las explotaciones ganaderas industriales y la promoción de la ganadera extensiva de base agroecológica. Los productos así obtenidos no sólo son mejores para el planeta sino también para tu salud.

Sin embargo, cabe decir que no toda la deforestación es atribuible al consumo de carne. Productos de origen vegetal vinculados a dietas saludables y considerados “superalimentos” como el aguacate, la quinoa o la leche de coco también tienen graves impactos ambientales, sobre todo cuando vienen de lejos. El incremento en su demanda es causante de graves problemas ambientales y sociales. Lo mismo ocurre con el aceite de palma, que encontramos en multitud de productos de alimentación o de cosmética, y con otros productos como la soja o incluso con el biodiésel.

El sector transporte es uno de los grandes responsables de la crisis climática

Los cruceros y los barcos de contenedores son grandes contaminantes de los ecosistemas y, al mismo tiempo, contribuyen enormemente a la crisis climática. Barcelona, ??Palma y Venecia son, por ese orden, las ciudades portuarias europeas más contaminadas por las emisiones de los cruceros.

El tráfico marítimo con origen y destino en Europa generó más de 139 millones de toneladas de CO2 en 2018. Esto significa que si el transporte marítimo fuera un país sería el octavo mayor emisor de la Unión Europea, después de Holanda. En España, las emisiones de CO2 generadas por los buques son superiores a las emisiones de los vehículos que circulan por las 30 principales ciudades del país; en 2018 emitieron 17 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.
Esto ocurre porque se trata del único sector que no está sujeto a ninguna regulación por emisiones contaminantes en la Unión Europea y que, por tanto, no responde ni fiscalmente ni con ninguna otra medida, por la contaminación que genera. La normativa no lo contempla, no se han impuesto medidas para reducir sus emisiones, ni pagan impuesto alguno por este concepto. Es más, recibe subvenciones anuales muy elevadas por parte de la UE.

El transporte de mercancías y cruceros turísticos son los principales emisores dentro de este sector. No sólo agravan el cambio climático, sino que también ponen en riesgo la salud de las personas y la vida de los ecosistemas acuáticos y terrestres, y contaminan mucho las ciudades donde permanecen.