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Comparar distintas voces creativas enfrentadas a un mismo desafío
Imagen: Bachcelona Consort Bachcelona Consort 16-08-2026

La noche del pasado sábado, la iglesia de Hecho acogió el decimoquinto gran concierto de la trigésimo quinta edición del Festival Internacional en el Camino de Santiago (FICS) que organiza la Diputación de Huesca. Esta vez el viaje no fue por el espacio geográfico del Camino, sino por el tiempo, retrocediendo hasta los albores del siglo XVIII. Daniel Tarrida, director y alma del Bachcelona Consort, planteó una estupenda velada. Bajo su batuta, el programa no se limitó a presentar piezas aisladas, sino que reconstruyó un evento crucial, donde un tribunal de sabios se enfrentaba a la difícil tarea de elegir al sucesor, sin saber que estaban ante todo un hito histórico: “El principal atractivo es que el público asiste, de algún modo, a un momento decisivo de la Historia de la Música”, comentó Tarrida con entusiasmo. 

“Recreamos las oposiciones celebradas en Leipzig en 1723 para elegir al nuevo Kantor de Santo Tomás tras la muerte de Johann Kuhnau. Escuchamos la música que presentaron algunos de los candidatos, entre ellos Johann Sebastian Bach, Georg Philipp Telemann y Christoph Graupner. Es una propuesta que combina rigor histórico, espíritu divulgativo y la emoción de preguntarnos qué pudo escuchar aquel tribunal hace más de trescientos años”, destacó.

El concierto, que ya había sido rodado con éxito en el Festival Bachcelona, vivía en Hecho su estreno aragonés. A medida que avanzaba la noche, el público oscense pudo comprender la dimensión del repertorio elegido. A menudo, el relato oficial ha simplificado aquel episodio, convirtiéndolo en un triunfo inevitable para Bach. Sin embargo, Tarrida y su formación se encargaron de desmontar con elegancia este mito.

“Solemos asociar aquel episodio únicamente a Bach, pero este programa permite descubrir la extraordinaria calidad de otros compositores que aspiraban al mismo puesto”, explicó el director. “Escuchar estas arias una junto a otra nos ayuda a comprender la riqueza del panorama musical alemán de principios del siglo XVIII y a percibir afinidades y contrastes entre autores que hoy conocemos de manera desigual”.

La velada permitió poner rostro, música y sonido, a la competencia. Bach es la cumbre, pero en aquel 1723 Telemann era la estrella, el músico más admirado. Por su parte, Graupner demostró tener una personalidad refinada, una voz fascinante que en los últimos años está siendo rescatada del olvido. El concierto invitó a una  atractiva escucha activa, libre de los prejuicios que otorgan a Bach la corona antes de que suene la primera nota. Como bien aconsejaba Tarrida, había que hacerlo “con curiosidad y sin ideas preconcebidas. Más que intentar identificar quién es mejor, proponemos dejarse llevar por la música y disfrutar del privilegio de comparar distintas voces creativas enfrentadas a un mismo desafío”.

Espontaneidad y discurso

El inteligente estilo del Bachcelona Consort fue la clave de la noche, pues Tarrida apuesta por una mezcla difícil de equilibrar, el rigor técnico con la calidez comunicativa: “Trabajamos desde los criterios de la interpretación históricamente informada, utilizando instrumentos de época y prestando mucha atención al discurso retórico del repertorio barroco, pero sin perder espontaneidad ni capacidad comunicativa”, subrayaba el director. Vivas y llenas de energía, sus interpretaciones lograron que el público de Hecho se sintiera parte de ese tribunal de 1723, “vibrando con la misma tensión con la que se evaluaba a los candidatos hace tres siglos”.

En esta edición, el FICS ha puesto un énfasis especial en el patrimonio musical vinculado a la Corona de Aragón, una iniciativa que Tarrida aplaude profundamente. Para el músico, los festivales tienen la obligación moral de mirar hacia afuera, pero también hacia el suelo que buenamente pisan: “Los festivales no solo deben preservar y difundir el gran repertorio internacional, sino también contribuir a recuperar y poner en contexto el patrimonio propio”, afirmó. Existe, a su juicio, un legado inmenso en nuestras tierras que todavía aguarda ser desenterrado, y la labor de festivales como el FICS es vital para dar visibilidad a esa historia cultural propia que enriquece el panorama global.

A ojos del director, el presente es estimulante. Tras un periodo complejo para el sector de las artes escénicas, se percibe una recuperación de la actividad y una conexión renovada con el público. El Bachcelona Consort, por su parte, se encuentra en una etapa de plena consolidación, tejiendo colaboraciones con especialistas de alto nivel y proyectos que aúnan investigación y divulgación: “Nuestro objetivo es continuar creciendo sin perder nuestra identidad: el trabajo colectivo, la curiosidad y la pasión por compartir esta música”, confesó Tarrida.

La noche en la iglesia de San Martín de Hecho terminó dejando en el aire la certeza de que el Barroco es un lenguaje vivo. El gran reto, según sostiene el director, sigue siendo ampliar audiencias y desterrar la idea de que esta música es un coto privado de y para especialistas: “La música antigua vive un momento muy fértil”, dijo Tarrida, con una mirada puesta en el mañana. “Es fundamental reforzar el apoyo a la creación de nuevos proyectos, la educación musical y la recuperación del patrimonio todavía inédito. La música antigua tiene mucho pasado, pero también muchísimo futuro”.