La noche del pasado miércoles, la Ciudadela de Jaca acogió el sexto gran concierto de la trigésimo quinta edición del Festival Internacional en el Camino de Santiago (FICS) que organiza la Diputación de Huesca. Los responsables de la nueva alquimia sonora fueron Les Sacqueboutiers, el histórico conjunto fundado en Toulouse hace ya cinco décadas, que llegaba al festival bajo la batuta y guía de su director artístico, Daniel Lassalle. Figura clave desde la interpretación historicista, se presentó ante el público jacetano no solo como un intérprete, sino como un puente entre los siglos. Su filosofía es más que clara: “Nuestro trabajo se centra en la investigación, recuperación e interpretación del repertorio renacentista y barroco, siempre con la voluntad de dialogar con otras tradiciones musicales y de acercar este patrimonio al público de hoy”, afirmó.
Esa voluntad se materializó con creces en el programa elegido para la velada: ‘El Villano’, una propuesta que busca romper las barreras de lo académico para abrazar la raíz más visceral de la música. Su director no dudó en señalar el mestizaje como elemento vertebrador: “La principal singularidad de ‘El Villano’ es el encuentro entre la música antigua y las tradiciones populares, especialmente el flamenco. Es un programa lleno de energía, emoción y libertad creativa, donde la voz, la danza, la improvisación y los instrumentos históricos y modernos dialogan de forma natural. El público descubre un patrimonio musical antiguo que sigue vivo y profundamente actual”.
El concierto celebrado en la Ciudadela fue una preciosa experiencia para el espectador jaqués, que contó con una redonda y fluida puesta en escena de un espectáculo que, pese a su madurez, resultaba inédito en tierras aragonesas. “Nació en 2023 y fue presentado por primera vez en Toulouse en el teatro del Capitole; desde entonces, ‘El Villano’ ha seguido evolucionando gracias a la aportación de cada uno de los artistas que participan en él. Hasta donde sabemos, nuestra actuación en el FICS supondrá la primera presentación de este programa en Aragón, algo que nos hace especial ilusión”, confesaba el trombonista.
Durante la velada, Lassalle y su formación, reforzada por intérpretes de la talla de Gregory Daltin, Benoît Albert, Hélène Médous, Victor Sordo, Sabrina Romero y Florent Tisseyre, pusieron en valor la riqueza de las fuentes. “Destacaría la de los repertorios populares que inspiraron a grandes compositores de los siglos XVI y XVII. Son músicas nacidas para ser cantadas, bailadas y compartidas. En ‘El Villano’ conviven villancicos, danzas, canciones y piezas instrumentales que conservan una extraordinaria fuerza expresiva y una gran capacidad para emocionar al oyente actual”, apuntaba.
La nómina de autores que desfilaron por el escenario de la Ciudadela fue un testimonio de la riqueza y la diversidad cultural de la época: “Interpretamos obras de compositores tan diversos como Claudio Monteverdi, Gaspar Sanz, Santiago de Murcia, Stefano Landi o Antonio Martín y Coll. Aunque proceden de contextos diferentes, comparten una gran sensibilidad hacia la melodía, el ritmo y la expresividad”, un estupendo programa donde Les Sacqueboutiers supieron hilvanar tema a tema con grandes dosis de inteligencia y agilidad, para el ánimo y disfrute de los sentidos.
Su estilo podría definirse como vivo, cercano, virtuoso y comunicativo: “Creo que el público aprecia nuestra espontaneidad, y nos interesa tanto el rigor histórico como la emoción compartida; por eso damos mucha importancia a la improvisación, al diálogo entre los músicos y a la relación directa con quienes nos escuchan”, subrayó. En la Ciudadela de Jaca se redescubrieron emociones muy frescas, entusiastas y auténticas, pues fue un concierto pensado “para dejarse llevar por el ritmo, por la poesía de las melodías y por la energía que surge entre músicos, cantantes y bailarines”, sentenció Lassalle.
La noche en la Plaza de los Polvorines finalizó con la energía del flamenco y la festiva y luminosa fusión de todos los instrumentos, demostrando que la música antigua tiene mucho que decir y hacer a día de hoy. Les Sacqueboutiers, con una impecable trayectoria y su generosa capacidad de reinvención, recordaron en Jaca que la Historia es un poderoso activo que nos acompaña con fuerza sonora y rítmica en todo el camino. Fue, sin duda, una velada más que inolvidable gracias al buen hacer de los músicos de Toulouse.
Intercambio cultural
En un año en el que el Festival Internacional en el Camino de Santiago pone especial énfasis en el patrimonio de la Corona de Aragón, la presencia de Les Sacqueboutiers cobra un significado adicional. Para Daniel Lassalle, este enfoque es un acierto total: “Nos parece una iniciativa magnífica. La Corona de Aragón fue un espacio de intercambio cultural extraordinario que conectó territorios, lenguas y tradiciones musicales. Recuperar y difundir este patrimonio permite comprender mejor nuestra historia común y mostrar hasta qué punto la música ha sido siempre un puente entre culturas”.
Este año, en el que el grupo sigue consolidando su trayectoria, se les presenta como un periodo de reafirmación. “Está siendo un tiempo muy estimulante. Seguimos desarrollando nuevos proyectos y consolidando programas que han tenido una excelente acogida; lo importante es comprobar que existe un interés por la música antigua y por propuestas que combinan investigación, calidad artística y capacidad de innovación”, comparte. Mientras el grupo alterna la recuperación de repertorios históricos con nuevas creaciones, su director mira hacia el futuro con una visión sobre el estado del sector.
Lassalle muestra un optimismo moderado al valorar el momento que atraviesa la música antigua: “Existe una generación de intérpretes extraordinariamente preparada y un público cada vez más receptivo. El reto consiste en seguir profundizando en la investigación histórica sin perder la capacidad de comunicar y emocionar. También es fundamental atraer a nuevos públicos y demostrar que este repertorio no pertenece al pasado, sino que sigue siendo una fuente de inspiración, creatividad y diálogo para nuestro tiempo”, confesó.