Noticias

La intensidad espiritual y plástica del legado bachiano
La intensidad espiritual y plástica del legado bachiano 17-08-2014 Festival Camino de Santiago

Con una nueva y esperada actuación, esta vez a cargo de la Capilla Real de Madrid dirigida por Óscar Gershensohn, la Catedral de Jaca acogió el último concierto ‘Johann Sebastián Bach (1685-1750)' del XXIII Festival Internacional En el Camino de Santiago que organiza la Diputación Provincial de Huesca. Como apuntaba Luis Calvo desde la organización, se trataba de un directo "que habitualmente no se suele ver y que el Festival sugirió realizar como clausura a la Capilla Real". Desde su llegada a Leipzig en 1723 como cantor de Santo Tomas, Bach debía organizar los programas de música religiosa ejecutada en todas las iglesias de la ciudad, salvo la universitaria. Gracias al maestro, cada domingo y festivo una nueva Cantata era interpretada.

En la Catedral de Jaca sonaron Missa Brevis in G-Dur, BWV 236 —Misa Breve en Sol Mayor, gemela en estructura—, Cantata BWV 84, Ich bin vergnügt mit meinem Glücke —para Domingo de Septuagésima, en la que el creyente expresa su conformidad a la voluntad divina— y Cantata BWV 93, Wer nur den lieben Gott lässt walten —toda una oda a la confianza y providencia, recordando el pasaje de la pesca— fue el intenso menú de cierre. Sea profana o religiosa, la Cantata es una composición creada para ser cantada a una o varias voces con acompañamiento instrumental. Se suelen iniciar con coro y orquesta, a los que les siguen una alternancia de recitativos y arias para voces solistas, terminando con una coral apoyado en himno luterano. Así fue bellamente expuesto.

La inteligente propuesta de Óscar Gershensohn ahondaba en la intensidad espiritual de Bach, apoyándose con brío y plasticidad en toda la formación reunida —una Capilla Real centrada siempre en el legado bachiano—, si bien la soprano Inma Férez destacó como lanza, luz y guía en la Catedral, una artista rica en matices y fuerza, ligada desde hace años a la recreación bachiana y que ha interpretado como solista más de un centenar de sus Cantatas junto a todas sus grandes composiciones sacras.

En Jaca, gracias a la Capilla Real de Madrid, la melodía espiritual de las Cantatas dejó el rastro pretendido hace siglos por el maestro Bach: despertar, invitar y compartir en comunión, en ‘confianza sonora y musical'. Quedará por hacer otra parte oral —su razón de ser— y que éstas sean ‘cantadas' por los feligreses. Para esto tenemos el resto del verano. Larga vida a Bach, "nuestro compositor favorito", como apuntó ayer Gershensohn. Y larga vida al Festival, un tesoro de Música Antigua para todos.