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Miguel Gracia aboga por comenzar a trabajar en cómo se compensa al territorio con pagos de servicios ambientales
Miguel Gracia aboga por comenzar a trabajar en cómo se compensa al... 27-10-2018 Medio Ambiente Desarrollo Rural El Presidente

En la localidad castellonense de Morella se ha puesto fin a dos días centrados en el papel de la bioeconomía con la participación del Presidente de la Diputación Provincial de Huesca en la jornada de clausura del congreso de los municipios de montaña, donde Miguel Gracia ha abogado por un cambio en las políticas ambientales "para que la gente del territorio pueda ser partícipe de la planificación y gestión sostenible de los recursos locales".

Ante el progresivo abandono de actividades agrícolas, ganaderas y forestales, el máximo responsable de la DPH apuesta por facilitar a los gestores del monte -agricultores, ganaderos o selvicultores- que puedan desarrollar sus actividades tradicionales revisando incluso el entramado legislativo, especial referencia ha hecho al elevado número de figuras de protección de la naturaleza a la que tienen que hacer frente y a recursos del territorio cuyos beneficios se alejan de donde los producen.

"Han de establecerse mecanismos como puede ser el pago a los municipios del medio rural por servicios ambientales", es hacia donde apunta en la línea de recuperar los usos tradicionales del suelo para volver al denominado ‘paisaje mosaico'. En palabras de Gracia, "la ganadería extensiva es el mejor seguro para proteger la biodiversidad", quien también ha vuelto a insistir en que el término ruralidad debe estar asociado ya por completo a la sostenibilidad.

Un concepto que ha introducido Gracia entre mesas redondas y debates con la participación de más de un centenar de representantes municipales de pueblos de montaña de toda España y otros vinculados a la gestión, investigación o desarrollo de estas zonas. Este cuarto congreso de la Asociación de Municipios de Montaña deja un nuevo escenario con la bioeconomía o economía circular como "factor clave en el desarrollo de la actividad económica, para amortiguar los desequilibrios demográficos y también en el cambio climático, donde la montaña tiene un papel protagonista".

Es lo que ha puesto de manifiesto Francés Boya, el presidente de esMontañas, entidad organizadora que agrupa a más de 300 municipios de una treintena de provincias. Junto a él ha estado el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, quien ha clausurado el encuentro, con la presencia también del presidente de la Diputación de Castellón, Javier Moliner, el alcalde de Morella, Rhamsés Ripollés, el presidente de la Federación valenciana de Municipios y Provincias, Rubén Alfaro, además de Judith Flórez, como directora de Coordinación Territorial de la Femp,  Carolina Más, por la Asociación de municipios forestales de la Comunidad Valenciana (Amufor), el director general de administración local de la Generalitat, Antoni Such, o el secretario general de esMontañas, el altoaragonés Marcel Iglesias.

Ha habido también una nutrida representación altoaragonesa con ediles de Canfranc, Biescas, Aínsa-Sobrarbe, Bonansa, Tolva o Chía y las presidentas de Alto Gállego y Ribagorza.

Entre las conclusiones de este foro de montaña, se ha puesto sobre la mesa la necesidad de conectar de una forma más directa las políticas de desarrollo rural con el sector forestal o la de repensar esas políticas porque ya no es suficiente con asentar la población, sino que resulta indispensable que esté formada por generaciones de jóvenes que mantengan vivo el territorio.

También consideran necesario los pueblos de montaña la necesidad de desarrollar una industria de base biológica en las zonas rurales que, según afirman, podría generar nuevos modelos comerciales para que agricultores y propietarios forestales a encontrar nuevos mercados para sus productos y crear nuevos puestos de trabajo.

Piden invertir en la gestión forestal de los montes
En el transcurso de este foro nacional en Morella, desde la asociación esMontañas, su secretario general, Marcel Iglesias, ha advertido que "queda mucho por hacer en materia de prevención, hay que intervenir en la gestión forestal de nuestros montes" porque, "si nosotros no gestionamos el paisaje, los incendios llegarán de manera descontrolada". En esta línea, se ha hablado de la masa forestal como energía renovable y la prevención como clave para evitar consecuencias medioambientales, socioeconómicas y para la seguridad de las personas.

En el análisis realizado durante estas dos jornadas sobre la realidad de las zonas de montaña, ha quedado patente que la gestión adecuada de los bosques y las prácticas de uso del suelo pueden reducir el riesgo de incendios porque se han abandonado muchas zonas que contribuían a romper la continuidad y a frenar el fuego cuando se producía. Las cifras actuales no son nada alentadoras, el número de incendios aumentó el pasado año un 11% respecto a la media de la última década y también fue uno de lo mayores en superficie quemada.