La iglesia de Tamarite de Litera acogió la tarde del pasado lunes el cuarto gran concierto de la trigésimo quinta edición del Festival Internacional en el Camino de Santiago (FICS) que organiza la Diputación de Huesca. En el centro del precioso espacio, una de las voces más queridas de nuestro panorama musical, la soprano montisonense Eugenia Boix, acompañada del buen hacer del reconocido Jacinto Sánchez a las cuerdas. Juntos son el Dúo Orpheo, formación con la que mantiene una química especial y que, como ella misma confiesa, es el vehículo perfecto para explorar los recovecos más singulares de la música antigua. El programa elegido fue un homenaje al laudista y compositor inglés John Dowland, cuya obra ha servido de faro a lo largo de las dos décadas de vida del dúo.
La elección de Dowland no fue casual. Se trata de un autor cuya vida y obra, marcadas por la melancolía, resuenan con una profundidad y vigencia casi contemporáneas. “La música de John Dowland seguramente esté en lo más alto dentro de la música inglesa de esta época e incluso europea, aparte de la belleza de sus composiciones tanto los ‘ayres’ para voz y laúd como las composiciones de laúd a sólo, su sello de melancolía, la belleza dentro de la eterna tristeza y el sentimiento conmovedor de esta música es absolutamente incomparable”, explica la soprano.
El concierto se presentó no solo como una muestra de repertorio, sino como un preludio a un hito personal y profesional para el conjunto. “Nuestro Dúo Orpheo celebrará en 2027 su veinte aniversario de trayectoria artística. Con motivo de esta fecha tan especial, nos gustaría presentar un programa dedicado al gran laudista y compositor inglés John Dowland, cuya música hemos estudiado, interpretado y disfrutado profundamente a lo largo de todos estos años”, apuntaba Boix.
La ejecución de las piezas reveló la madurez de unos artistas que entienden la música antigua como un lenguaje vivo, haciendo para cada tema un traje a la medida de lo que en esencia es una moderna poética. El público de Tamarite de Litera aplaudió la compenetración orgánica entre la voz y el laúd, un diálogo donde la naturalidad y el rigor histórico caminaron de la mano sin que ninguno de los dos elementos eclipsara la expresividad del otro. Durante la velada, la soprano ofreció una de las claves para entrar en ese mundo de la Inglaterra isabelina: “Conocer los textos de las letras de las canciones ayuda mucho a entender el sentimiento que estos 'ayres' intentan transmitir al oyente. Cerrar los ojos y escuchar y dejarse llevar por los sentimientos que despierta esta música”.
El respetable dejó que la melancolía de Dowland y sus bellos y nobles propósitos —un hombre que vivió entre las cortes europeas y las intrigas isabelinas— llenaran con agradecimiento a cada rincón de la iglesia, para un directo tan fino e íntimo como sincero y memorable. Cuando el concierto llegó a su fin y los últimos acordes de laúd se disolvían bajo la bóveda, todo se sintió como un auténtico viaje en el espacio tiempo, guiado por una voz que conoce bien los secretos de esa emoción y tono. Con grandes dosis de alma y rigor por parte de estos dos grandes intérpretes, en Tamarite de Litera, John Dowland encontró un nuevo hogar en nuestros corazones, y el público se llevó consigo la certeza de que esa “eterna tristeza” de la que habla el compositor es, en realidad, una de las formas más puras de alegría que el arte nos puede obsequiar y contagiar para el buen estado de nuestras almas y ánimos.
Movimiento y consolidación
Más allá del programa, la presencia de Boix en el FICS sirvió también para reflexionar sobre el estado actual de nuestra música antigua. En un año, 2026, donde el ritmo de festivales y ciclos de conciertos es, según la propia artista, “bastante constante durante todo el mismo”, la soprano destaca el buen momento que atraviesa el sector. “La música antigua está en un momento alto con grandes agrupaciones especializadas en España y en toda Europa, también grandes cantantes e intérpretes de todos los instrumentos. También hay cada vez más festivales especializados donde se programan ciclos con una gran calidad”, subraya.
En cuanto al papel específico del certamen, que este año ha puesto un especial énfasis en el patrimonio musical de la Corona de Aragón, Boix se muestra entusiasta: “El patrimonio musical de una región es un tesoro que merece ser puesto en valor y siempre es bueno potenciar esto. Es un aliciente para los músicos que trabajan en estas recuperaciones históricas que salen a la luz con estos apoyos”, afirma con convicción. Para alguien que ha dedicado su vida a la interpretación de repertorios de todo tipo y procedencia, el apoyo institucional no es solo un respaldo, sino un reconocimiento a la importancia de nuestra memoria cultural.
Las carreras de Eugenia Boix y Jacinto Sánchez, el Dúo Orpheo, no se detienen aquí. Con la mirada puesta en ese vigésimo aniversario que llegará en 2027, el conjunto ya prepara nuevos proyectos con la intención de realizar una gira amplia por toda España y, si las circunstancias lo permiten, dar el salto internacional con mayor contundencia. El 2026 está siendo, en sus palabras, un año de “mucho movimiento, consolidación y trabajo incesante”.