Elogio del agua. Los Baños de Panticosa

Iñaki Bergera. Balneario de Panticosa. Interior del templete del Estómago, 2021

Elogio del agua
Los Baños de Panticosa
Comisaria: Chus Tudelilla

La salud, el descanso y el deseo de nuevas geografías son los motivos que, a lo largo del tiempo, han animado el viaje a los Baños de Panticosa. Vicente Blasco de Lanuza, natural de Sallent y canónigo de Zaragoza, los mencionó en sus Historias eclesiásticas y seculares de Aragón en que se continúan los Anales de Zurita, impresas en Zaragoza por Juan de Lanaja y Quartanet, en 1622: "Tiene este lugar unos famosos baños y saludables entre todos cuantos conocemos en los Pirineos". Un nuevo documento, el de la "Capitulación de la obra de los baños en 1693", permite fechar la construcción de una primera casa que fue única hasta 1773. Así comenzó la historia del Balneario de Panticosa, cuyas prodigiosas aguas minero-medicinales atrajeron desde muy temprano a quienes las precisaban para el restablecimiento de su quebrantada salud, favorecida por la estancia en un lugar que, entre otras peculiaridades, gozaba de un clima de altura tan beneficioso como los efectos de las aguas, y un paisaje de montañas tan antiguas como el mundo. 

De establecimiento especializado en el tratamiento de la tuberculosis, las bondades del agua, del clima y de la montaña convirtieron el Balneario de Panticosa en destino privilegiado para el descanso. Con años de antelación lo supo Santiago Ramón y Cajal cuando en 1877 acudió al establecimiento convaleciente de una afección pulmonar: "Grandes médicos son el sol, el aire, el silencio y el arte. Los dos primeros tonifican el cuerpo; los dos últimos apagan las vibraciones del dolor; nos libran de nuestras ideas, a veces más virulentas que el peor de los microbios y derivan nuestra sensibilidad hacia el mundo, fuente de los goces más puros y vivificantes". El dibujo, la fotografía y la conversación ampliaron la experiencia diaria de sus paseos, "como si tuviera ante mí un programa de vida y de acción inacabable". 

        

Santiago Ramón y Cajal . Cascada, c. 1877                           Fernando Guerrero Scholtz. Bains de Panticosa, c. 1865

Legado Cajal. Instituto Cajal (CSIC), Madrid                                        Colección Fernando Rivero, Málaga

 

Recuperar la historia del Balneario de Panticosa es el propósito que guía el proyecto expositivo y editorial Elogio del agua. Los Baños de Panticosa,  bajo la dirección de Chus Tudelilla. En diciembre de 2011, Iñaki Bergera, arquitecto y fotógrafo, inició el registro visual del abandono de las instalaciones de Panticosa. Desde entonces su mirada ha atendido a los muros que conforman los nuevos y los viejos edificios, y sus imágenes nos permiten ensayar una nueva aproximación a los Baños de Panticosa, que se inicia con una selección de fotografías históricas conservadas en colecciones particulares -Archivo familiar Pueyo Luesma, Colección José Coarasa Barbey y Colección Fernández Rivero- e institucionales -Biblioteca Nacional, Archivo de la Diputación de Zaragoza, Instituto Ramón y Cajal y Fototeca de la Diputación de Huesca-, para así abordar una cuestión crucial: la incidencia que las continuas transformaciones han tenido en los diferentes "modos de mirar" y en los "modos de ver" de quienes realizan y de quienes nos situamos ante las imágenes. 

            

                             Iñaki Bergera. Proyecto Standstill Architecture. Balneario de Panticosa, 2011-2021

 

 

27 mayo / 31 julio 2022
De lunes a viernes, de 18.00 a 21.00; sábados, domingos y festivos de 12.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas