ePrivacy and GPDR Cookie Consent by Cookie Consent

Recomendaciones técnicas de cultivo

El cultivo y los cuidados del hongo

La trufa negra (Tuber melanosporum) es un hongo de fructificación subterránea que vive asociado a un árbol-huésped, generalmente encina, roble y avellano. Para posibilitar su cultivo se precisa disponer de un terreno y un clima apropiados a las exigencias de los simbiontes, es decir, del hongo y del árbol.

Elección del terrero y la planta

Plantación de trufa negra

El lugar de plantación y sus condiciones, así como la elección de las plantas micorrizadas son de vital importancia para el éxito de la plantación.

ELECCIÓN DEL TERRENO

Hay que tener en cuenta la topografía del terreno, la vegetación del entorno, la orientación y pendiente de la parcela, la climatología de la región, las características físico-químicas del suelo, los cultivos precedentes y la posibilidad de regar, como factores principales para determinar la mayor o menor aptitud para el desarrollo de la trufa negra.

Las características más importantes del clima, el entorno y el suelo truferos son las siguientes:

Clima:

  • Mediterráneo continental xérico.
  • Precipitación anual 600-900 milimetros.
  • Veranos no muy secos.

Parcela:

  • Uso agrícola precedente no forestal.
  • Orientación sur, sureste o suroeste.
  • Pendiente inferior al 12%.
  • Evitar zonas encharcadizas y umbrías.

Suelo:

  • Imprescindible calizo.
  • Buen drenaje y pedregosidad.
  • Contenido en arcilla inferior al 40%.
  • PH de 7,5 a 8,5.
  • Materia orgánica de 2-10%.

 

ELECCIÓN DE LA PLANTA-HUÉSPED

Las especies más utilizadas son las del género Quercus, encinas y robles principalmente, además del avellano.

Encina. Con crecimiento y entrada en producción lentos, pero una mayor vida productiva. Producción de trufas de calidad. Muy utilizada en España.

Roble. Crecimiento lento. Terrenos pedregosos y áridos. Especie muy utilizada en Francia. Para crear la plantación se emplean plantas micorrizadas, portadoras del hongo asociado a sus raíces, producidas por viveristas especializados y sometidas posteriormente a controles que determinan si su estado de micorrización es apto o no.

Plantación

Pasos a seguir en el trasplante de especies micorrizadas

Durante la preparación del terreno y la posterior plantación deben tenerse en cuenta algunos factores como el clima, la época del año y las características de la tierra.
 

PREPARACIÓN DEL TERRENO

Una vez elegida la parcela se procede a la preparación del terreno mediante:

  • Labor profunda durante el otoño (preferiblemente tras las primeras lluvias) para romper la posible suela de labor y favorecer el drenaje del terreno y su aireación.

  • Labor superficial a finales de invierno para nivelar y refinar el terreno tras la labor profunda, eliminando las malas hierbas.

PLANTACIÓN

La elección del marco de plantación dependerá de las características del terreno y de la especie vegetal escogida, aparte de las infraestructuras en cuanto a maquinaria, caminos o tipo de riego. El más habitual es el marco de 6x6, con una densidad de plantas de 250-350/ha.

De noviembre a marzo, y tras marcar la parcela, se procede a realizar los hoyos con unas dimensiones cercanas a 20x20x20 cm dejando reposar la tierra extraída durante 6-7 días.

Fase de asentamiento

Momento de la caza-recolección con la ayuda de un perro

La estructura del suelo en los años sucesivos a la plantación debe mantenerse siguiendo un calendario de tareas.

Calendario de cuidados del hongo

Se trata fundamentalmente de favorecer la relación árbol-hongo y mantener una buena estructura del suelo, siempre sin perjudicar el sistema radical de las plantas. Ante todo PRUDENCIA ya que no es posible saber lo que está pasando en el suelo.

Durante los tres primeros años: realizar labores superficiales (5-10 cm). Alrededor del árbol las labores deben realizarse a mano. La época más adecuada para realizar estas labores es entre marzo y mayo.

Entre el cuarto y el octavo año: laboreo superficial entre líneas en abril-mayo. Pueden aparecer los primeros quemados o zonas carentes de vegetación en torno al árbol productor, que indican que el hongo está en actividad. Lo más recomendable en este caso es interrumpir las labores en estas zonas o hacer una labor muy superficial mediante un rastrillo.

A partir del sexto al octavo año (aproximadamente): pueden empezar a aparecer las primeras trufas. Se debe mantener el suelo esponjoso con labores que no superen los 8 cm de profundidad siempre en abril y mayo para no perjudicar la formación de las trufas. Es conveniente el vallado de las plantaciones para evitar la entrada de animales (corzos, jabalíes,...) y los  osibles robos en el periodo productivo. La recolección se suele llevar a cabo con ayuda de perros adiestrados, removiendo el terreno, extrayendo la trufa con el máximo cuidado y volviendo a tapar con la misma tierra.

Cuidados posteriores

Micorriza de Tuber melanosporum

En este apartado se explican las técnicas más apropiadas para realizar los cuidados que otorgen a la plantación una trayectoria exitosa.

LA PODA
A partir del cuarto año se realiza una poda de formación de los árboles en cono invertido de manera que facilite tanto las labores entre líneas de los años posteriores, como la insolación, la aireación de los árboles y el riego.

La poda nunca debe ser excesiva. Se realiza anualmente durante la parada invernal.

EL RIEGO
Durante los primeros años, los riegos serán sólo de apoyo a las plantas. Ya en la fase del inicio de la producción (5º-6º año) las necesidades de agua variarán según la época y la lluvia caída hasta el momento. Los meses más críticos en cuanto a necesidades de agua son junio, julio y agosto. En caso de ausencia de lluvias  o tormentas estivales se deben aplicar riegos de 20-25 l/m2 cada 15-20 días y preferiblemente a primera hora de la mañana o al atardecer.

Hay que tener en cuenta que un exceso de agua puede ser más perjudicial que beneficioso, debiendo adaptarse los sistemas de riego a las características de la parcela.

FERTILIZACIÓN Y ENMIENDAS

En España, generalmente, no suelen realizarse ningún tipo de enmiendas ni de abonados. En muchos casos no es necesario e incluso puede resultar perjudicial en la relación árbol-hongo, ya que el aporte de este tipo de nutrientes al suelo puede desplazar a la trufa definitivamente del sistema radicular de los árboles.

SEGUIMIENTO DEL ESTADO DE MICORRIZACIÓN

La aparición de los quemados y la presencia de algunas especies vegetales como Sedum sp. y Euphorbia sp. no son suficientes para determinar que la plantación evoluciona de manera favorable a la producción de trufas. Para ello, resulta imprescindible un seguimiento exhaustivo del estado de micorrización de las plantas mediante muestreo en campo y control en laboratorio realizado por especialistas que determinarán también la posible existencia de contaminantes.

Resumiendo, el equilibrio entre árbol-hongo-suelo es la clave fundamental para el éxito en truficultura.El truficultor, conocedor de su parcela, de sus árboles, y de la respuesta a diversas prácticas culturales, será quien haga posible el éxito de esta actividad. Como dicen los viejos truferos: paciencia, observación y sentido común.